EPÍSTOLA DE AMARILIS A BELARDOEl amor platónico debe su nombre al sistema filosófico fundado por el griego Platón, quien sostenía que el verdadero amor era el amor a la sabiduría, al conocimiento. Por ello, el amor platónico no es el amor al ideal hacia una persona sino el amor a conocerla, a saber cada vez más de ella.
¿DE QUÉ NOS HABLAN LAS 8 PRIMERAS ESTROFAS?
1. El amor surge a partir de una experiencia un tanto lejana al mundo objetivo. Esto sucede porque un elemento importante para que sustente es la admiración al ser amado, sensación que con el paso del tiempo se convierte en una devoción cuanto más se aleje de la realidad.
2. Hay un alma sensible que sabe lo que es “amar sin esperanza”, es consciente del sufrimiento que puede ocasionar, sin embargo, esa búsqueda inalcanzable no es más que la manifestación de un ser que disfruta con los retos y no les teme.
3. Existe una distancia geográfica considerable entre la amante y el objeto de su amor. Aquí empieza a halagarse a Belardo a través de la belleza de su obra, que ha sido reconocida y es respetada universalmente, de tal manera que toda la declaración que formula la poetisa cuenta con el respaldo de ese poeta valiente que vive bajo altos principios de dignidad.
4. El alma osada de la poetisa reconoce el talento casi divino de “su” Belardo y quisiera por un lado, un mayor reconocimiento por parte de los demás y, por otro, la posibilidad de alcanzar la misma grandeza. Sin embargo, la fama suele contar con adeptos y adversarios y es por eso que Amarilis garantiza que los comentarios negativos no corromperán sus oídos ni disminuirán la admiración hacia el poeta.
5. La fama del poeta es reconocida tanto en esa tierra lejana como en América, cuya sorprendente belleza también ha sido objeto de su inspiración. Amarilis insiste en los halagos desmedidos y enfatiza la emoción que le provocan sus tan reconocidas obras.
6. Amarilis sugiere que Belardo ha adoptado una postura humilde a pesar de la grandeza y maravilla de su obra, su talento pareciera ser más que humano, casi divino, como si fuera un mensajero o un “peregrino” que Dios ha enviado a la tierra. Ella se enorgullece de conocer otros poetas, pero afirma que ninguno es comparable con él. Lo alienta para que no oiga críticas que solo esconden envidias infundadas.
7. Belardo es un bien inalcanzable, al parecer existen barreras que impeden un acercamiento mayor. Aquí aparece la información que durante mucho tiempo llevó a los críticos a pensar que Amarilis era una monja pues el verso “temo tus peligros y mis faltas” (recordemos la fama donjuanesca de Belardo, es decir, Lope de Vega) nos lleva a pensar en cierto espíritu represivo que existiría de por medio. Como el acercamiento es imposible, Amarilis invita a Belardo que siga deslumbrando al mundo –y por tanto, a ella misma- con la grandeza de su pluma, olvidándose de los críticos que solo saben destruir y echar por el suelo el don que solo algunos poseen… y ellos no.
8. Amarilis da el primer paso para hablar sobre ella misma. Ya no solo se dedicará a la reseña del “amor dificultoso, que sin cesar desvela –su – reposo” sino que comenzará a revelar datos sobre ella misma con la esperanza de sentir que va siendo atentamente escuchada y que tendrá cuidado en no exagerar ningún aspecto personal pues es muy fácil caer en la vanidad y ese es un terreno peligroso. Asimismo, encontramos que por primera vez hace mención directa de su declaratoria de amor, pues afirma el deseo de que de una vez por todas, Belardo conozca a quién le ama y quién le escribe desde estas tierras lejanas.
1. El amor surge a partir de una experiencia un tanto lejana al mundo objetivo. Esto sucede porque un elemento importante para que sustente es la admiración al ser amado, sensación que con el paso del tiempo se convierte en una devoción cuanto más se aleje de la realidad.
2. Hay un alma sensible que sabe lo que es “amar sin esperanza”, es consciente del sufrimiento que puede ocasionar, sin embargo, esa búsqueda inalcanzable no es más que la manifestación de un ser que disfruta con los retos y no les teme.
3. Existe una distancia geográfica considerable entre la amante y el objeto de su amor. Aquí empieza a halagarse a Belardo a través de la belleza de su obra, que ha sido reconocida y es respetada universalmente, de tal manera que toda la declaración que formula la poetisa cuenta con el respaldo de ese poeta valiente que vive bajo altos principios de dignidad.
4. El alma osada de la poetisa reconoce el talento casi divino de “su” Belardo y quisiera por un lado, un mayor reconocimiento por parte de los demás y, por otro, la posibilidad de alcanzar la misma grandeza. Sin embargo, la fama suele contar con adeptos y adversarios y es por eso que Amarilis garantiza que los comentarios negativos no corromperán sus oídos ni disminuirán la admiración hacia el poeta.
5. La fama del poeta es reconocida tanto en esa tierra lejana como en América, cuya sorprendente belleza también ha sido objeto de su inspiración. Amarilis insiste en los halagos desmedidos y enfatiza la emoción que le provocan sus tan reconocidas obras.
6. Amarilis sugiere que Belardo ha adoptado una postura humilde a pesar de la grandeza y maravilla de su obra, su talento pareciera ser más que humano, casi divino, como si fuera un mensajero o un “peregrino” que Dios ha enviado a la tierra. Ella se enorgullece de conocer otros poetas, pero afirma que ninguno es comparable con él. Lo alienta para que no oiga críticas que solo esconden envidias infundadas.
7. Belardo es un bien inalcanzable, al parecer existen barreras que impeden un acercamiento mayor. Aquí aparece la información que durante mucho tiempo llevó a los críticos a pensar que Amarilis era una monja pues el verso “temo tus peligros y mis faltas” (recordemos la fama donjuanesca de Belardo, es decir, Lope de Vega) nos lleva a pensar en cierto espíritu represivo que existiría de por medio. Como el acercamiento es imposible, Amarilis invita a Belardo que siga deslumbrando al mundo –y por tanto, a ella misma- con la grandeza de su pluma, olvidándose de los críticos que solo saben destruir y echar por el suelo el don que solo algunos poseen… y ellos no.
8. Amarilis da el primer paso para hablar sobre ella misma. Ya no solo se dedicará a la reseña del “amor dificultoso, que sin cesar desvela –su – reposo” sino que comenzará a revelar datos sobre ella misma con la esperanza de sentir que va siendo atentamente escuchada y que tendrá cuidado en no exagerar ningún aspecto personal pues es muy fácil caer en la vanidad y ese es un terreno peligroso. Asimismo, encontramos que por primera vez hace mención directa de su declaratoria de amor, pues afirma el deseo de que de una vez por todas, Belardo conozca a quién le ama y quién le escribe desde estas tierras lejanas.

